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miércoles, 17 de febrero de 2016

Crema de coliflor con ajada en olla GM F


Mira que buen color tiene esta crema de coliflor con ajada, nada que ver con una de esas cremas insípidas que parecen de hospital verdad? Te aseguro que si la pruebas vas a querer hacerla muchas más veces.

Uno de los secretos de su éxito es el intenso sabor que le dan los ajos fritos y el pimentón, otro ese color tan estupendo y apetecible que tiene, y el tercero es batirla muy bien hasta que emulsione y obtengamos una crema espesa pero aireada y nada densa.

Puedes servirla simplemente con un poco de pimentón dulce espolvoreado como hice hoy pero si le añades unos picatostes de pan frito y un huevo cocido bien picadito tienes una cena completa, reconfortante y muy saciante con pocas calorías. 

Si quieres saber más sobre las ollas programables puedes leer mi artículo "Olla programable GM F, que es y como se usa"





Ingredientes
  • 1 coliflor pequeña
  • 1 calabacín
  • 2 patatas grandes
  • 1/2 medida de aceite de oliva
  • 2 dientes de ajo fileteados
  • 1 cucharadita de pimentón
  • 1 cucharadita de sal
  • 4 medidas de caldo o de agua con una pastilla de caldo





Preparación
  1. Elegimos el programa SOFREIR 200º 10 minutos, pulsamos la tecla COCINA.
  2. Echamos el aceite y los ajos picados en al cubeta, cuando empiecen a dorarse añadimos el pimentón y después el caldo.
  3. Cancelamos el programa y ponemos en el caldo los arbolitos de coliflor y encima la patata y el calabacín pelados y cortados en trozos grandes.
  4. Sazonamos y programamos GUISO 120º 10 minutos con la válvula cerrada.
  5. Cuando termine el tiempo despresurizamos y comprobamos que todo esté blandito.
  6. Ahora sólo tenemos que triturar el contenido de la cubeta añadiendo un poco de caldo si nos parece necesario hasta que esté más bien espesa como la hice yo o más ligera, a nuestro gusto.


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    sábado, 13 de junio de 2015

    Yogur con muesli de avena y frutos rojos



    Hacer un muesli de avena en casa es muy sencillo, solo hay que mezclar las hojuelas de avena con los demás ingredientes y guardarlo en un tarro, las posibilidades son tantas que cada vez podemos probar uno diferente. Suelo tomarlo con yogur natural casero y fruta fresca, le van muy bien los arándanos y las frambuesas pero también la piña, las fresas, el mango, la manzana, el plátano... incluso lo he probado con bolitas de sandía. No solo es un buen desayuno sino que es un postre fresco, equilibrado y saludable. 

    La avena está de moda, es un cereal que pasaba desapercibido y se usaba principalmente para alimentar el ganado pero últimamente está muy presente porque es rico en proteínas, grasas saludables (no saturadas y ácido linoleico), vitaminas y minerales. Además contiene una buena cantidad de fibra que ayuda a combatir el estreñimiento y más si la combinamos con yogur casero, frutas y semillas. 

    Empecé a preparar mi muesli de avena casero cuando descubrí mi intolerancia al trigo ya que todos los mueslis comprados llevan algo de trigo (incluso el muesli de avena) además, les echan azúcares y aditivos no muy saludables. Para hacer este muesli que se toma crudo debemos comprar hojuelas de avena ya que los granos de avena enteros son buenos para hacer gachas y otras preparaciones cocidas pero no se pueden tomar crudos porque resultan muy duros si no se remojan previamente.




    Ingredientes
    • 1 yogur natural
    • 2 cucharadas de muesli de avena
    • 1 cucharadita de sirope de Ágave o de miel
    • frambuesas
    • arándanos
    para el muesli de avena (utiliza ingredientes de cultivo ecológico siempre que sea posible)
    • un paquete de 500 g de hojuelas de avena 
    • 1/2 taza de almendras fileteadas
    • 1/2 taza de bayas de Goji
    • 1/4 de taza de semillas de sésamo

    Preparación
    1. Mezclamos todos los ingredientes del muestli de avena y los conservamos en un tarro.
    2. Ponemos el yogur natural en un tazón y lo edulcoramos con el sirope de Ágave.
    3. Añadimos el muesli y mezclamos bien, colocamos la fruta por encima y lo dejamos reposar dos minutos para que la avena se hidrate.

    domingo, 15 de marzo de 2015

    Caldo de jamón a fuego lento en Crock Pot



    Llevo unas semanas a dieta y he cambiado bastante mi manera de comer pero sigo haciendo cada semana un caldo a fuego lento, ahora en lugar de añadirle fideos o arroz lo tomo tal cual. Iniciar una comida o cena con un tazón de caldo calentito resulta muy saciante y saludable. Este caldo de jamón con verduras en Slow Cooker o Crock Pot cocinado a fuego lento durante 12 horas se convierte en un manjar de sabor rico y profundo pero no tiene ese regusto a rancio de los caldos de hueso de jamón hechos en olla a presión.

    Seguramente os estáis preguntado ¿Merece la pena cocerlo durante 12 horas? ¡Puedes hacerlo en una olla a presión en media hora! Es cierto pero el sabor que se consigue con una cocción lenta durante muchas horas es incomparable, además es muy cómodo porque sólo tienes que ponerlo en la cazuela y olvidarte.

    Otra pregunta lógica ya que estamos acostumbrados a que los buenos caldos hay que desespumarlos:  ¿Porqué no se pone a hervir y se retiran las impurezas y toda esa espuma que sube a la superficie antes de cocinarlo? Con estas cazuelas de cocción lenta no se hace así pero no tenemos que preocuparnos por las impurezas, cuando sacamos el caldo además de notar que tiene un color muy intenso, transparente y limpio observaremos que en las paredes se ha adherido los restos y no se han mezclado con él.






    Ingredientes
    • 1 hueso de jamón
    • 1 cebolla
    • 2 zanahorias
    • 1 calabacín
    • 1 puerro
    • 1 rama de apio
    • 1 repollo pequeño
    • 1 cucharadita de sal
    • 3 granos de pimienta negra
    • 1 hoja de laurel


    Preparación
    1. Lavamos y pelamos las verduras, partimos la cebolla y el repollo a la mitad y ponemos todos los ingredientes en la cazuela, los cubrimos con agua y cocemos durante 12 horas a temperatura Baja (Low).
    2. Preparamos un recipiente grande y ponemos encima un colador fino, vamos sacando el caldo con un cucharón, procurando no remover para que quede limpio y transparente, hasta que sólo queden los restos del hueso y las verduras en la cazuela. Observaremos que en las paredes se ha adherido los restos (ya que no lo hemos espumado) y por eso el caldo sale tan limpio.
    3. Cuando el caldo esté tibio podemos refrigerarlo para poder retirar el exceso de grasa y al día siguiente veremos que nuestro caldo es pura gelatina. Lo conservaremos en la nevera o lo congelaremos, hay que tener en cuenta que estará algo soso porque es mejor sazonarlo cuando vayamos a utilizarlo.